Casos de Estudio

Richard y Roderick Kapembwa - Zambia

Richard and Roderick Kapembwa - ZambiaCuando Richard Kapembwa y su hermano, Roderick llegaron a la Clínica de Masamba, enfermos con diarrea, solo había medicina suficiente para curar a uno de ellos. Richard sobrevivió, su hermano no.

“Roderick hubiera sobrevivido como su hermano si nosotros hubiéramos tenido medicina para la diarrea suficiente para curarlos a ambos,” explicó el oficial asistente clínico Joseph Bwali. “Estos niños estaban gravemente deshidratados para cuando llegaron a la clínica ya que tenían un caso severo de diarrea. Desafortunadamente perdimos a uno de los niños porque solo teníamos disponible una sola unidad de suero.”

La falta de provisiones básicas de cosas tales como Sales de Rehidratación Oral, unidades de suero y antibióticos es algo demasiado común en clínicas ubicadas en todos los países en vías de desarrollo. La insuficiente provisión de equipos y medicinas significa que niños y niñas como Roderick no podrán luchar y recuperarse de una enfermedad común  y tratable que ya no mata a niños y niñas en occidente.

De acuerdo con cifras de UNICEF, solo el 48%  de los niños y niñas menores de cinco años que sufren de diarrea en Zambia, recibieron rehidratación oral entre los años 2000 y 2007. Zambia está clasificada como el 13avo país en el mundo que tiene más muertes de niños y niñas menores de cinco años. 80,000 de sus niños y niñas mueren anualmente.

Adeline y Zidane Kibanza - RDC

Adeline and Zidane Kibanza - DRCAntes de la construcción del centro de salud de Mapamboli, las personas de Kikimi Central en la República Democrática del Congo, no tenían ningún lugar decente para recibir atención en salud. Las personas se veían forzadas a viajar ocho kilómetros solo para llegar al centro de salud más cercano que tenía un doctor. Los índices de mortalidad en esa área eran altos.

Cuando el hijo de nueve años de Adeline Wumba, Zidane, desarrolló una alta fiebre, dolores abdominales y diarrea, ella se preocupó. Nada de lo que hiciera podía hacerlo sentir mejor.

Durante su visita rutinaria mensual a los niños patrocinados, un empleado de Visión Mundial vio cuán enfermo estaba Zidane. Le dijo a Adeline que fuera inmediatamente al centro de salud. Allí, se diagnosticó que el niño tenía malaria y fiebre tifoidea y fue tratado con antibióticos para la tifoidea y medicinas y vitaminas para la malaria. Hoy Zidane está muy saludable. Cuando él no está en la escuela, le encanta jugar fútbol y pescar. Su mamá, Adeline, dijo que ella no solo está agradecida de que la visita al centro de salud haya salvado la vida de su hijo sino también porque allí ella recibió capacitación para mantener una mejor higiene y para preparar alimentos nutritivos para su familia.

Asya Hakobyan - Armenia

Asya Hakobyan - ArmeniaLuego de pasar años y gastar muchos drams armenios para concebir, Asya Hakobyan dio a luz a un hijo. Tristemente, el pequeño Haykaz nació con Parálisis Cerebral Infantil—una condición que puede ser causada por malnutrición materna. Ella estaba, sin embargo, decidida a probar que los doctores estaban equivocados cuando dijeron que su hijo jamás caminaría.

Muchos de los establecimientos primarios de atención en salud  rurales en Armenia carecen de equipos, provisiones y, generalmente, personal de salud apropiadamente calificado con los últimos conocimientos en materia de salud. Demasiado a menudo, las personas deben viajar a la capital de la nación, Yerevan, para conseguir incluso la más básica atención en salud.

Las leyes armenias establecen que todos los niños y niñas menores de siete años obtienen tratamiento médico gratuito, pero muy a menudo los padres se sienten obligados a pagar lo que se les pida para garantizar que sus niños y niñas sean tratados de la manera apropiada.

Asya, cuya dieta pobre consistente en papas y pasta, también ha ocasionado que esté crónicamente enferma, dijo que ella y su esposo ya habían gastado los ahorros de sus vidas en visitas a los doctores para resolver su infertilidad. El único ingreso económico que ellos tienen proviene de una pequeña parcela de tierra en la que cultivan papas y un camión que ocasionalmente alquilan a los habitantes del pueblo.

En Yerevan,  los doctores dijeron que  Haykaz tenía una dislocación de cadera que si era corregida podría permitirle caminar sin ayuda, “Uno de los doctores en el Centro Gavar prometió operar a Haykaz y arreglar su cadera sin costo alguno,” dijo Asya. “pero nosotros tendremos que pagar por el tratamiento post cirugía y por las medicinas. Si solo tuviéramos el dinero para pagar por ello.”

Tara Devi - Nepal

Tara Devi - NepalCuando la madre de Tara Devi escuchó que su hija estaba en labor de parto, se apuró para ir y estar a su lado. Ella encontró a Tara apoyada en una pared con la cabeza de su bebé que ya estaba coronando el canal de parto. Ya era tarde en la noche y no habían hospitales o postas de salud  cerca, así que Tara, su madre y su suegra  trajeron solas al mundo al bebé.

Cuando, luego de varios días, Tara no había expulsado todavía la placenta, su familia decidió que tenían que llevarla al hospital. Sacando un préstamo de sus vecinos, la madre de la joven de 19 años fabricó una camilla casera y con porteadores contratados y el esposo de Tara la llevaron al hospital—una caminata de tres días.

Esa visita salvo su vida. Sin embargo, unos meses más tarde Tara quedó embarazada nuevamente y a pesar de un corto periodo de alumbramiento, otra vez no tuvo ninguna atención post parto. Ella dijo, “Mi suegra cortó el cordón umbilical con una hoz, envolvió al bebé en una toalla, lo puso en mis manos  y me dijo que me levantara para trabajar.”  Esta vez Tara sufrió un prolapso uterino. Cerca de 600,000 mujeres sufren de esta condición en Nepal.

Sus malas experiencias de parto inspiraron a Tara para convertirse en una trabajadora de salud de su propia comunidad. Ella dice, “He sufrido mucho en mi vida. Ser mujer es un trabajo muy difícil en este mundo. Las mismas mujeres explotan a otras. Habiendo pensado en tantas mujeres como yo en el pueblo, tuve este incontrolable deseo de ayudarlas y hacerlas sentir bien. La mejor manera fue mediante mi ayuda en el sector de salud.”